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(Tercer intento ...)

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DIA DE EXTREMADURA: de JOGUAYANO a EXTREMEÑO

Extremadura era una región cómoda, sólo dos provincias, y encima con rima, en asonante, pero rima.

“Ehtremadura do, Cazre y Badahó”.

Y además cundía, casi el 10% de la superficie de España.

Pero, aunque no quede muy patriótico decirlo en un día como hoy (8 de septiembre de 2019), más allá de la letanía de las regiones de España, ¿sentía un niño de Logrosán, en los profundos 60-70, Extremadura como región?

La Enciclopedia Álvarez, tras enunciarla como región, ya la dividía en su mapa de producción ganadera, situando una oveja entre Cáceres y Plasencia y una bellota a medio camino entre Mérida, Badajoz y Zafra.

Había que llegar al mapa de producción agrícola para encontrar por fin la unidad de Extremadura: esta venía representada por un pimiento sensiblemente más grande que las antipáticas provincias Vascongadas, cada una con su capital de nombre distinto al de la provincia (sólo por esto eran antipáticas) y que, si recorrías un tramo como de Alía a Miajadas, casi seguro que te salías de lo vasco, que no del pimiento.

No consta la razón que llevó a Don Antonio Álvarez a elegir el pimiento como producto representativo de la producción agrícola de Extremadura, cuando, el Plan Badajoz de 1952, todavía no estaba funcionando a pleno rendimiento. No es, sin embargo, difícil imaginar que al sagaz pedagogo vallisoletano fuera lo primero que se le viniera a la mente cuando recapacitara sobre lo que al resto de España le importaba esta bendita tierra: exactamente eso UN PIMIENTO! (Página 285 de la de segundo grado)

Dando por confinada Extremadura entre la Carpetana y la Mariánica, la orografía, determinante durante siglos del devenir histórico de los pueblos, propiciaba más la separación que la unión. Los ríos, que en otros lugares se constituyen en columnas vertebrales que agrupan en torno suyo a las gentes (espacios de convivencia diríamos ahora), aquí son como dos hachazos de difícil sutura. Esas barreras fueron identificables para mi desde mi más tierna infancia: la capacidad titánica necesaria para emular EL SALTO EL GITANO y el sentenciador refrán para niños desganados o melindrosos: HAMBRE DE SIETE DÍAS Y GUADIANA AL MEDIO.

Así, frente a la conocida y decimonónica división administrativa derivada de la Pepa, una Extremadura derivada de la disposición orográfica natural, se constituiría indudablemente en tres cachos a saber: TA, JOGUA y DIANA.

Con estos antecedentes resulta complicado sentir Extremadura como abstracción a la que sentirse vinculado y emocionalmente conmovido. El único zigzag de mis estudios acabó con mis huesos a orillas del Guadiana, junto a la raya Portugal. Me advirtió mi madre cuando montaba como conductor en el 124 de mi padre camino de Badahó: “no teches novia del Guadiana pabajo”.

Tanteamos una moza de Orellana la Vieja y éste que les escribe llevando al límite las instrucciones maternas. Pero la cosa no progresó. No fue por más de 200 o 300 metros, 400 máximo, pueden medirlo, pero me salté la recomendación.

Toqué fondo cuando descubrí, sin podérmelo creer, que en DIANA no conocían el ajoblanco, esencia culinaria de JOGUA (en especial el de mi tía Antonia) y estaban colonizados por ese intento Agustiniano de meter una huerta en una túrmix y repretarlo con el pan duro del día anterior. Servidor, con 8 apellidos JOGUAYANOS atravesando mi partida de nacimiento, cuando quise darme cuenta, había incorporado DIANA a mis generadores de emociones.

TA ya lo tenía incorporado a mi interior desde el bautismo vacacional de aquellos veranos con fuente y garrota en los Baños de Montemayor. Años después recibí la confirmación, como no podía ser de otra manera, en la obispal Plasencia, durante la mili de mi primo Pepe.

Hacía falta un pegamento que solidificara tres sentimientos simplemente yuxtapuestos. Ese pegamento lo encontré a mil kilómetros, aunque lo había echado al petate en la caja de reclutas, procedente de la librería Univérsitas. Predominaban en la portada los tonos verdes y blancos, y, obviamente, con letras en negro, encontré en su interior el eje vertical que sostiene la Extremadura que la orografía parece gritar: póngamela en tres cachos!

¿Y qué es lo que hace a las OBRAS COMPLETAS DE LUIS CHAMIZO pegamento para los jachazos?

Podía ponerme a explicarlo, pero, si para casi no decir nada, voy por donde voy, paqué te viacontá!

Casi mejor léelo tú, …….., de nada!!!

JMGOL60 (8 de Septiembre de 2019)